Una voz grave que dice “Tren Nº 33, El Sierras Grandes, con destino a Villa Dolores, y observando paradas en estaciones intermedias, partirà a las 21,30 hs. de plataforma Nº 2” .Ojos y oidos infantiles que observan y registran todo lo que pueden. Una hora antes ,ya estabamos en el andèn : de punta en blanco como corresponde y con las valijas y los “pases” revisados una y mil veces. Letra y nùmero de coche y nùmero de dormitorio. Si, asì viajàbamos los hijos de ferroviarios. Pero la magia recièn empezaba ya que de pronto, silenciosamente, se veìa llegar la “cola” del tren. El coche-dormitorio de madera, marròn oscuro y claro el techo ,que en su costado decìa “GRAL SAN MARTIN”en letras amarillas. El largo tren retrocedìa a paragolpes lentamente con la pilota empujando. Todas las “comodidades” eran numeradas y, con màs razòn los dormitorios.pero bastaba que el tren se detuviera en plataforma para que un malòn se precipitara sobre los coches buscando con desesperación la ubicación y un lug...