
Localidad en la entraña de los montes santiagueños. Donde en una epoca a finales del siglo xIx fue punta de rieles del Ferrocarril Central Argentino en su ramal a Tucuman.Pinto, Icaño, Colonia Dora y los boletos!!! nos despierta un viejo guarda diagramado en el "Estrella del Norte", como avisandonos el turno para ir al coche comedor a desayunar.Crepusculo anaranjado de invierno redondo como una lata asciende como trepando el firmamento, refleja sobre sus algarrobos y la flora autoctona con esas ramas raquiticas y secas como extendiendo sus brazos de bienvenidas al suelo santiagueño. Los hornos carboneros con su humo negro esfuman el cielo claro que se adueña de la sacrificada mañana jornalera de esos hachadores.El tren tren va pasando a todos los vehiculos por la ruta como ganandole una batalla al tiempo, porque a las 12hs es el horario a Tucuman.Llegando al pueblerio o villa, ranchos bajos de barro y paja con quinchada donde anidan esos malditos insectos de las vinchucas. Changos arriando cabrillas, alrededor del casco de la estacion casas viejas que en epocas del antiguo camino real eran pulperias y postas de viajeros en carretas.Del frescor de tus algibes ha bebido el sol, que secaba la garganta del "chasqui" (viajero de correo, mensajero en voz quechua) galopeador.Los municipales trabajando y una chinita pañuelo atado a la cabeza darriendo el patio o la vereda mientras guardapolvos blancos vuelan sin alas como serenas palomitas a la escuela.Me voy a buscar agua caliente pal termo para hacer el cafe con leche, el guarda que nos protege con su experiencia de años, su sentido de solidaridad y amabilidad nos hacer sentir seguros. De tantos visjes es nuestro amigo y lo invitamos a desayunar. Es un viaje placentero y todo resulta muy familiar. Esas eran las mañanas arriba del "Estrella del Norte"
Texto y foto: Ibar Barcelo (ibarbarcelo@yahoo.com.ar)
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