
Desde la llegada de los españoles, y a partir de la construcción de la iglesia, se fue delineando el pueblo, asentado en la parte inferior de la cuenca del río Huasamayo. Este se origina en la falda de la sierra de Tilcara, a 2.900 m .s.n.m., y en su tramo medio permite cultivos de regadío que aprovechan los bancales construidos en tiempos prehispánicos.
Más abajo, el cauce se encajona al atravesar un paredón de montaña de rocas duras, lugar imponente que ha recibido el sugestivo nombre de Garganta del Diablo. Hasta allí se llega por un camino de cornisa desde donde se puede apreciar un largo tramo de la quebrada.
Tilcara se asentó sobre el último tramo del río Huasamayo, en cuyo centro se levanta un conoide torrenticio de tamaño verdaderamente colosal: 1,5 km de largo y 110 m de desnivel. Su ubicación es excepcional pues es el único pueblo de la quebrada que se encuentra en la banda oriental del río.

El nombre Tilcara recuerda a la parcialidad indígena que allí habitó y que levantó la fortaleza más importante del lugar. En 1593, Francisco de Argañaraz y Mujia, fundador de la ciudad de San Salvador de Jujuy, se adjudicó la encomienda de Tilcara y ésta pasó a manos de sus descendientes.
Al mismo tiempo que los herederos de Argañaraz se sucedían como señores de la encomienda, la institución del cacicazgo perduró en los herederos de Viltipoco, caudillo indígena que había encabezado a los omaguacas en su enfrentamiento, en 1594, con el conquistador Argañaraz. Caciques de apellido Viltipoco, Chapor y Vilti gobernaron la tribu por lo menos hasta fines del siglo XVII.
Desde principios de este siglo el pueblo se transformó en un centro veraniego de importancia para los jujeños y, más tarde, en centro turístico que atrajo a diversas gentes provenientes de todo el país. También comenzaron en el Pucará las investigaciones y las excavaciones que han continuado hasta nuestros días.
Vista desde el extremo norte de la plataforma. A la derecha, los montìculos de escombros y tierra de un obrador municipal. Est. de 2da., habilitada para pasajeros, encomiendas, carga y hacienda. Con telégrafo. Secciòn Perico-La Quiaca.
La ocupación de las vías se produjo luego que el ferrocarril quedara prácticamente inoperable tras la crecida del Rio Grande en el año 1985, que destruyó las vías y la traza de la Ruta Nº 9 en la zona que se conoce como Corte Azul y Corte Colorado.
El cuadro, acorde a la mayor importancia de la localidad, posee vìa 3ra. para maniobras o para dejar algùn corte sobre lo que fue el galpòn de cargas. De esta ùltima se desprende una 4ta. quizàs a paragolpes o a mesa giratoria. No pudimos determinar su objeto ya que en esa parte del sur del cuadro los terrenos estàn ocupados por viviendas. Las vìas de maniobras eran tambien necesarias ya que en varias secciones de la traza debìan efectuarse cambios en la o las vaporeras que "pechaban" el tren hasta superar las pendientes.
Un màstil casi intacto, con "pantalla"para mejorar la visibilidad.
Comentarios
Quizás no tenga la publicidad de la Patagonia, pero el Noroeste Argentino (NOA) y la Quebrada en sí misma - si no me equivoco - declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco, se merecen mas de una visita.
Seguiré, leyendo post a post y linkearé desde mi blog tus artículos porque lo merecen.