Después de más de tres décadas, la vieja locomotora alemana abandonada a pocos metros de lo que fue el taller de reparaciones ferroviarias de Strobel, fue reubicada. Los vecinos de Strobel participaron junto a la intendenta Claudia Gieco, al delegado municipal Luis Ferreyra y a varios funcionarios del traslado de la locomotora Henschel.
Una antigua máquina que durante años fue testigo del desguace y desidia que se produjo con el cierre, primero del taller mecánico de Strobel y luego con la paralización, en la década del 90, de los ferrocarriles.
Pero ayer, pese a la herrumbre de las ruedas tanto como el de las vías, la locomotora alemana, según se informó a El Diario desde el área de prensa de la comuna, se abrió paso para ser ubicada en otro espacio.
El gigantesco esqueleto de hierro se movió sobre los rieles, tras permanecer inmóvil más de 30 años. Quedó varado, días previos al cierre de los talleres de Strobel y desde entonces fue testigo del desguace que sufrió el servicio de trenes en el país.
Para mover la locomotora fue necesario reacondicionar las vías y la tarea estuvo a cargo de una cuadrilla de obreros dirigida por el ex ferroviario Alcides Pereyra.
La máquina, tras permanecer inmóvil, ayer recorrió un tramo de 250 metros y lo hizo impulsada por una máquina vial. A medida que iba circulando por las vías, los vecinos de Strobel fueron acompañando su paso lento con mucha emoción y aplausos.
La locomotora, que se salvó en la década del 90 del desguace para venderla como chatarra, hoy vuelve a soñar con su preservación y puesta en valor.
El rodado pertenece a la serie 3000, y fue fabricada en 1952. Según detalla el sitio especializado de internet Plataforma 14, locomotoras similares con los números 3009, 3010 y 3014 se encuentran en Concepción del Uruguay. Una de ellas, está en poder del Ferroclub Lynch y la otra es la de Strobel, que se la conoció como “la 13”, ya que la denominación de la Línea Urquiza de Ferrocarriles Argentinos respondía al número 3003.
Luis Romero trabajó en el Ferrocarril desde 1969 hasta 1992 y resaltó ayer como un logro el interés en poner en valor la locomotora como del vagón Guns, un rodado anterior a los conocidos coches Fiat, que lo reemplazaron en la década del 70. “Mi padre era maquinista, por lo que esto es parte de mi vida y de la vida de Strobel”, reconoció, al tiempo que señaló: “Recuerdo cuando en Strobel las únicas charlas eran sobre trabajo y ferrocarril, esto era lo que le daba vida a nuestro pueblo, así que estoy muy contento y sensibilizado”, dijo.
Con 37 años dedicados al ferrocarril, Heriberto Spretz, revivió el pasar de la locomotora con nostalgia. “Todavía quedan en Strobel Irribarren y Gatti, los dos maquinistas”.
Gregorio Suárez, otro ex ferroviario, trabajó en el Almacén General “38 años, nueve meses y 29 días. El cierre del ferrocarril nos costó lágrimas”, recordó el hombre, al tiempo que contó que “muchos años fui guinchero, hasta que me tuve que ir a trabajar a Paraná, donde me jubilé como oficial en el ferrocarril”.
El maquinista
En esa misma locomotora, Carlos Elías Gatti, fue maquinista durante 15 años. Según recordó a El Diario, el ex motorman señaló: “Esa fue una de las últimas locomotoras a vapor que llegaron al país. La verdad era una preciosa máquina, fue una innovación para Ferrocarriles Argentinos tenerla”.
Para Carlos haber manejado esa locomotora y verla durante más de tres décadas abandonada fue muy doloroso.
“Me acuerdo que en el 78 o el 79, yo salí a probar una máquina nueva que habían traído y cuando llegamos a los talleres de Strobel, nos dan un telegrama del gobierno militar que nos decía que debíamos cortar esa locomotora. Nos daba ganas de llorar, fue lastimoso ver cómo se fueron sacando las partes, robándoselas hasta que quedó ahí”, rememoró Gatti.
Aunque ahora será relocalizada y revalorizada, en 2003 y por ordenanza municipal se declaró de “interés patrimonial, cultural e histórico la locomotora y vagón de Strobel. A través de la norma 662 del 26 de junio de 2003, se registró la locomotora diesel, de origen alemán, de 1950; la locomotora a carbón de 1920 y al vagón marca Fiat, que se encuentran en el predio, donde funcionaron los talleres ferroviarios de Strobel.
La estación de ferrocarril Strobel se encuentra en el barrio homónimo ubicado a 5 km al noroeste de la ciudad de Diamante, municipio al cual pertenece, en el Departamento Diamante, Provincia de Entre Ríos en la República Argentina. Formó una localidad separada, pero actualmente está unida a Diamante.
Strobel, está ligada a la estación ferroviaria. En esa zona antes de la década del 80 se cerró el taller, pero la pasión ferroviaria se mantiene intacta y por eso se revalorizará la vieja locomotora, como un rescate también a la memoria.
Georg Christian Carl Henschel fundó la fábrica en 1810 en Kassel, Alemania. Su hijo, Carl Anton Henschel fundó otra fábrica en 1837. En 1848 la empresa comenzó a fabricar locomotoras y en el siglo XX se convirtió en el mayor productor de locomotoras del país.
A principios de 1935 Henschel comenzó la fabricación de los tanques Panzer I.
Durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1939-1940 comenzó la construcción a gran escala de tanques Panzer II, y del Tiger I a partir de 1941. Henschel fue el principal constructor del Panzer VI Tiger. Durante 1945, la empresa empleaba más de 8.000 empleados que trabajaban en dos turnos de 12 horas cada uno. Las instalaciones de Henschel fueron uno de los blancos más importantes de los bombardeos aliados y quedaron prácticamente destruidas.
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